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jueves, 14 de junio de 2007

PSICOLOGIA DE LA EMERGENCIA

1. Introduccion:
"Una situación de emergencia genera estrés". "Los estímulos que pueden generar estrés son de diferente tipo: físico, como la temperatura, el sudor, químicos, como el smog; bioquímicos, como el alcohol, o psicológicos propiamente tales. En una situación de emergencia puede haber simultáneamente estímulos de varios tipos. Las consecuencias a nivel fisiológico son: trastornos digestivos, espasmos estomacales, taquicardia, etc.; y a nivel motor, la tensión incide en todas las zonas del control voluntario del cuerpo"Por tratarse de hechos físicos, el afectado puede atribuirlos a enfermedades de diverso origen, sin darse cuenta de que la causa real está en su mente. Es necesario, en consecuencia, adoptar las medidas necesarias para prevenir este riesgo, controlarlo y, si llega a producir daño, corregirlo eficaz y oportunamente.
2. El Miedo

El miedo es una reacción psicológica permanente del individuo frente al peligro, que da lugar, frecuentemente, a actos emocionales repentinos que pueden parecer heroicos. En muchas ocasiones, el miedo puede expresarse en torpezas increíbles, incluso frente a tareas rutinarias. En la medida en que la persona comprenda los cambios que, como producto de una situación de peligro, se producen en ella, será capaz de controlar su reacción y, por lo tanto, logrará también un desempeño óptimo.
Tanto en lo psicológico como en lo orgánico, se observan cambios cuantitativos y cualitativos que son fundamentales para la adaptación del individuo a su medio ambiente. Ante un peligro inminente, se producen alteraciones, tales como, dilatación pupilar y aumento de la frecuencia respiratoria, lo que favorecerá el mayor aporte de oxígeno a las células cerebrales. El oxígeno interviene en la reconversión del ácido láctico en glicógeno, impidiendo que se paralicen los músculos, lo que permite, a su vez, reaccionar ante una emergencia.Tener energía para desplazarse, contribuye a una buena adaptación del individuo al medio. Observaciones hechas con animales, demuestran que la falta de energía genera neurosis. La reserva de glicógeno, elemento con el cual funcionan los músculos, se encuentra en el hígado, desde donde, luego de ingresar al torrente sanguíneo, se dirige a los tejidos correspondientes. Con el fin de mantener el nivel y ritmo de actividad deseables, siempre es recomendable que los grupos de rescate estén premunidos de caramelos para compensar el gasto de energía que implica su labor. De este modo, al aumentar el tono muscular, el requerimiento de energía será satisfecho adecuadamente. Al mismo tiempo, se produce una aceleración del ritmo cardíaco, lo que permite mayor aporte de oxígeno y nutrientes a los distintos niveles de la economía orgánica.Sin embargo, estas sobrecapacidades pueden verse favorecidas o interferidas, según sea la reacción del individuo ante la situación de peligro, la que produce una emoción llamada comúnmente, "miedo".Sólo la capacitación mediante ejercicios, simulaciones y simulacros, permite aproximarnos a una respuesta adecuada frente al peligro. El control de la conducta humana frente a una emergencia, evita desgracias y consecuencias lamentables e innecesarias; por ello, el conocimiento y dominio de sí mismo, es esencial.
3. Etapas del miedo y formas de aparición
Mira (Wolfe Werner, Introducción a la Sicopatología, Ed. F.C.E., 1965), describió seis estados del miedo, lo que es posible aplicar perfectamente al Socorrista que enfrenta el peligro. El autor del texto que he usado como referencia para este capitulo (Cristian Araya Molina), agrega a estos seis estados, uno más: El cero, que describe al individuo "sin miedo", lo cual constituye una contraindicación para integrar grupos de emergencia: con el fin de demostrar sus condiciones y exhibirse en público, este individuo puede producir una catástrofe peor que la inicial.Etapas del miedo:
1. El miedo como prudencia: El individuo está consciente del peligro y cualquier acción que emprenda será controlada psicológicamente por él.
2. El miedo como precaución: Se caracteriza porque el individuo toma todas las providencias del caso para enfrentar el peligro. Mantiene una actitud serena y sus conductas son adecuadas a la situación.
3. El miedo como prevención o alarma: Se caracteriza por vacilaciones y nerviosismo. Este estado del miedo presenta inconvenientes para la labor de rescate.
4. El miedo como angustia aguda: El sujeto pierde el dominio sobre sí mismo y genera una nueva emergencia. En este caso, esta persona debe ser atendida en forma urgente y retirada del lugar a la brevedad, ya que su conducta puede ser el punto de partida para el pánico colectivo.
5. El miedo como espanto: Los actos reflejos dominan al individuo, quien se vuelve prácticamente incapaz de emprender alguna acción adecuada frente a la situación.
6. El miedo como terror: El individuo está paralizado por el miedo, incapaz de darse cuenta de lo que sucede, experimentando, por lo general, relajación de esfínteres. (No olvidar que las descargas de adrenalina en sobredosis pueden producir efectos letales).
En el terremoto de abril de 1992, en Alemania, murió una sola persona, y la causa de muerte no fue una lesión física, sino el miedo.
El miedo es contagioso, se transmite en forma automática. Cuando el miedo se hace colectivo, cambia también su dinámica. Esa razón y la lógica en el miedo o en el pánico, al igual que en el temor y la angustia, se subordinan a las leyes mágicas de la emoción.Al enfrentar una situación de peligro, el sujeto percibe y, al mismo tiempo, efectúa una evaluación de ella. La evaluación tiene "como objetivo la supervivencia. Existe un instinto deconservación que desencadenará la huida o la aproximación, dependiendo de la recepción decada sujeto.(Existen muchas publicaciones en relación al miedo, pero muy pocas sobre la forma de dominarlo. (Vallejo-Noguera, Diario El Mercurio, Santiago - Chile), afirmaba: "la valentía no consiste en no sufrir miedo, sino en dominarlo y continuar en la línea de conducta elegida". Esto supone el manejo de técnicas y capacitación constante, teóricas y prácticas, para controlar nuestro sistema vegetativo. El sudor, las palpitaciones, etc., pueden ser manejados mediante la aproximación sucesiva a situaciones de miedo.
Es fundamental que en una emergencia se asigne la mínima cantidad de personal para cada labor.
La congregación de personal sólo lleva a la contemplación impasible de la situación. La disposición a ayudar decrece cuantas más personas se hallen presentes, debido a una reducción de la responsabilidad, en tanto cada persona sabe que, cada uno de los demás, puede prestar auxilio.La distribución previa del personal que concurre a una emergencia facilita el desempeño en terreno, puesto que en el momento que se le asigna una labor a un socorrista, éste comienza a organizarse mentalmente. Las imágenes de una situación constituyen, en cierto modo, la situación misma (Recordar lo que ocurre cuando uno se imagina un hermoso paisaje). En la medida en que se está viendo un hecho desagradable, de alguna manera, al mismo tiempo, también se está enfrentando. Es importante mencionar que existen labores que pueden ser realizadas por cualquier socorrista y otras que deben ser realizadas única y exclusivamente por los especialistas.El personal al mando no debe trabajar, a no ser que su acción sea imprescindible, ya que se expone a perder la visión de conjunto.
Entre tantas descripciones del miedo, parece interesante mencionar la de J. P. Sartre: "Si usted tiene una pistola y me apunta, yo siento miedo; en ese momento, la persona reacciona frente a un objeto presente. Piensa, la persona apuntada, que al otro se le puede escapar un tiro o volverse loco y matarlo". Pues bien, si se le entrega esa misma pistola a la persona que era apuntada inicialmente, ésta ya no siente miedo, sino angustia. Piensa en ese instante: "No se me vaya, a mí, a escapar un tiro; no vaya yo a volverme loco y lo mate".La angustia, por tanto, es miedo a la propia libertad, a lo que yo sea capaz de hacer en un momento dado.Imaginemos, por unos momentos, que en una Industria, se produce un incendio. Algunas personas escaparán por sus propios medios, pero otras no podrán hacerlo. Los trabajadores que integran la Brigada y cualquier otro trabajador que pretenda ayudar incluso los bomberos que llegaran mas tarde, sentirán miedo frente al espectáculo y angustia por la labor que deberá enfrentar: "No vaya a ser que lo que YO haga desencadene algo peor que lo que ocurrió", es la fantasía que surge, a menudo, en estas circunstancias.Los efectos del miedo y de la angustia son acumulativos y se pueden presentar ya sea como miedo activo o pasivo. En el miedo activo, el sujeto puede, a veces, redoblar sus energías y realizar acciones que jamás pensó poder realizar; el miedo pasivo, en cambio, junto a una serie de cambios orgánicos, se vive como una sensación de algo increíble y paralizante.
El sujeto queda perplejo o paralogizado, imposibilitado de ejecutar una acción o emprender una conducta.El temor, otro fenómeno presente en situaciones de emergencia, se define como la representación imaginaria de un objeto vivido como amenazante que, a través del tiempo, ha ido adquiriendo connotaciones negativas.Por ejemplo, "el viejo del saco", personaje típico en las viejas calles de la ciudad. Este personaje fue utilizado, durante muchas generaciones, como imagen atemorizante, con los niños. Los padres solían decir, con el fin de que los niños ingirieran algunos alimentos, o acataran alguna orden que, si no obedecían, este personaje se haría presente.
El refrán popular "el que se quema con la leche ve una vaca y llora", ilustra, en este caso, las consecuencias psicológicas derivadas de una experiencia traumática.
4. El pánico y sus características
Cuando se produce una catástrofe, cualquiera sea su naturaleza, las personas afectadas reaccionan, como es natural, con miedo y éste puede convertirse en pánico, manifestándose de maneras muy diversas.El pánico no es otra cosa que una manifestación extrema del miedo o temor.En lo fisiológico se producen los mismos fenómenos y cambios que observamos en el miedo. Sin embargo, en lo psicológico aparecen características distintas. Joost Merloo, en su Psicología del Pánico, cita a Ortega y Gasset, quien, en su obra "la Rebelión de las Masas" ofrece un ejemplo de "pánico festivo", ocurrido en una pequeña ciudad española: "Debido a la proclamación del nuevo Rey, se dio bebida alcohólica gratis al pueblo congregado delante del Municipio. Pero pronto la festividad escapó a todo control pues el pueblo vació los almacenes de la ciudad, se saquearon negocios y toda clase de objetos fueron arrojados a la calle. Al final no quedaba nada en la ciudad, ni alimentos ni camas, la gente se vio sin lo necesario para vivir. El éxtasis del amotinamiento se convirtió en pánico. El festival causó una especie de suicidio comunal en éxtasis y pánico". El relato de Ortega ilustra una de las posibles reacciones colectivas cuando se ve amenazada la integridad física o la vida.
La descripción de estos fenómenos psicológicos es importante para el Socorrista, pues constituyen el paso inicial para el manejo adecuado de situaciones de esta naturaleza.
5. Manejo de los presentes
Generalmente, en el lugar donde se produce una emergencia, se congrega rápidamente una cantidad apreciable de gente. A las personas que son afectadas por el incidente, se suman otras que pretenden ayudar o que sólo desean informarse de los hechos. Esto complica la situación, pero es inevitable y requiere de un manejo muy profesional por parte de quienes responden a la emergencia.El personal de la industria que no esta capacitado no debe intervenir, Quien no ayuda estorba, y efectivamente la atención de sus compañeros y de jefe de Brigada puede verse interrumpida por alguna acción insegura de los espectadores.Las reacciones de todas estas personas que, de una u otra forma, están involucradas en el evento, pueden ser muy distintas entre ellas: algunas ayudarán adecuadamente, otras lo harán arriesgadamente, mientras otras irán de un lado a otro sin saber qué hacer. Bloqueadas emocionalmente, no faltarán aquellas que, mezcladas entre el público observante, vociferarán acerca de la mejor alternativa para enfrentar la emergencia o darán instrucciones sobre cómo actuar, todos ellos con alto riesgo de accidente por la inexperiencia y falta de capacitación para realizar las acciones adecuadas. Es muy importante, por lo tanto, la organización y el comportamiento que deben demostrar los Brigadista, pues ello influirá decisivamente en todas las conductas antes descritas.Si los Trabajadores de la Brigada actúan en forma descoordinada y precipitada, sólo estarán aumentando la confusión. En cambio (así lo demuestra la experiencia práctica), al aplicar con rigor y disciplina un método claro y organizado, se produce rápidamente una reacción positiva, debemos tomar como ejemplo el trabajo de los Bomberos, cuando estos llegan al lugar de la emergencia el Oficial a Cargo realiza una inspección preliminar, mientras el resto de los Voluntarios prepara los equipos; cuando se establece con eficiencia y seguridad el control de la emergencia; cuando las órdenes provienen de una sola autoridad, cuando todos los Brigadistas se ven concentrados en su tarea y sin vacilaciones, el orden se establece espontáneamente y disminuye la posibilidad de que se entorpezca el trabajo de quienes actúan directamente en la emergencia.El comportamiento y opiniones de los observadores no debe entorpecer el trabajo del Equipo; cada uno de sus integrantes debe estar entrenado para escuchar y obedecer las instrucciones del Brigadista superior y no de personas externas que, hablando a viva voz, dan órdenes, presentando su curriculum vitae y aduciendo ser miembros de numerosas instituciones. Al respecto, el doctor Araya indica:"Estas personas interfieren el quehacer del rescate. A ellos, habitualmente, conviene -en el acto- hacerles alguna solicitud, de preferencia inexistente: "vaya, por favor, a la esquina a ver un escape de gas que me acaban de comunicar, jamás se debe discutir con ellas debido a que son personas disociadoras y por lo tanto, muy peligrosas" incluso si a estos trabajadores se les amenaza con el despido, parecen no escuchar y tratan de demostrar sus habilidades y ser los héroes de la jornada.Diferente es el caso de los amigos y familiares de las personas fallecidas o heridas. La empresa deberá establecer un protocolo de asistencia a los familiares, y con mucho cuidado dar la información necesaria a aquellos que lleguen a lugar de la emergencia, ellos pueden reaccionen con agresividad contra las autoridades de la empresa, los brigadistas he incluso contra los Bomberos. Sin embargo, esto es absolutamente previsible si nos ponemos en su lugar; puede haber, en muchos casos, reprimidos sentimientos de culpabilidad, en el sentido de creer que fue su propia acción u omisión lo que desencadenó los hechos. Para acallar estos sentimientos y en forma inconsciente, reaccionan exigiendo a los Socorristas que procedan más rápido, descalificándolos: "Sáquenlo rápido y llévenlo a un médico de veras"; o como se les critica habitualmente a los Bomberos, violenta e injustamente: "Nunca llegan a tiempo, quién sabe qué estaban haciendo".Por otra parte, se debe comprender que ellos rechazan lo ocurrido, preferirían que no hubiera sucedido y sienten que son víctimas de una gran injusticia. La sensación de impotencia frente a lo ocurrido se convierte fácilmente en una ira descontrolada que se descarga contra aquello que está más visible y próximo: Usted.En estos casos, se debe aceptar estos ataques sin replicar ni tratar de tranquilizar o convencer de su error a quien actúa así. Se debe pensar, por el contrario, que esa persona en realidad, no está furiosa con los Bomberos, sino con la situación que vive, y que posteriormente, se tranquilizará y adoptará una actitud más positiva."El familiar proyecta sus sentimientos y es fácil, a no mediar que se esté preparado, hacer lo propio, lo que trae como consecuencia pasar a ser un familiar más y complicar la situación"Trabajar con el dolor humano precisa de condiciones especiales, de conocimientos profundos y de capacitación psicológica. El Bombero del año 2000 es un socorrista resilente. La re silencia es la capacidad para enfrentar adversidades, salir fortalecido de ellas, incluso mejorado de ellas "Situaciones de aglomeracionesCuando ante la alarma o las señales de emergencia se producen las reaccionesemocionales que pueden desencadenar el proceso de contagio, con la consecuenteaparición de comportamientos colectivamente caóticos, se pueden apreciar una serie decaracterísticas en la multitud:
• Agitación motriz
• Desconcierto e incertidumbre
• Pérdida de razonamiento
• Desorientación espacial
• Pérdida de la noción del tiem
• Distorsión perceptiva
• Alteraciones en la atención y en la voluntad
• Conductas compulsivas
• Sugestionabilidad ciega
• Pérdida del sentido de la orientación
• Desaparición de los controles sociales de la conducta
• Alteración de la percepción social
• Desencadenamiento de emociones (hiperemotividad)
• Mayor nivel de Sugestionabilidad: ante una autoridad fuerte, ante la irritación
6. Reacciones psicológicas post - emergencia
En reiteradas ocasiones, debemos hacer un doble esfuerzo, psíquico y físico, al rescatar a personas mal heridas o incluso muertas. Este hecho nos puede producir una serie de síntomas, tales como, insomnio, ya sea de conciliación, matutino o intermitente, cefaleas, estados de angustia generalmente manifestados por inquietud motora (estamos en una parte y queremos estar en otra y viceversa), trastornos digestivos, sueños de contenido laboral o amenazantes, generalmente como imágenes terribles, presión precordial, nudo en la garganta, falta de concentración, astenia muscular, en ocasiones leve despersonalización, a hedonismo (incapacidad para sentir placer), fatigabilidad fácil, hipersensibilidad a estímulos auditivos y luminosos, pesadillas de contenido estereotipado, etc.El cuadro ocurre a las pocas horas de producida la emergencia y puede durar horas o meses. Lo curioso es, dicen los afectados, que durante la emergencia no les ocurrió nada y después les sobrevino la reacción. Esta es una de sus características: cuando estamos sometidos a gran presión, respondemos bien, nos sobre adaptamos para luego caer abatidos.
7. Compartir emociones y sentimientos
"Sabido es que la modificación de actitudes y conductas son una de las características propias del ser humano. Aprender a distanciarse emocionalmente del dolor ajeno, es esencial. Esto significa, sin perder jamás de vista el aspecto humano, mantener nuestro rol profesional, para así evitar la identificación proyectiva que, como su nombre lo indica, consiste en hacer propia la angustia, pena o dolor de nuestro interlocutor, y actuarla. En los desastres, los familiares suelen concurrir al lugar del hecho o se imponen de la situación por televisión, radio u otro medio de comunicación y el contacto que se establece con ellos es muy intenso emocionalmente y debemos estar capacitados para brindarle una buena ayuda y, a la vez, no dañarnos nosotros. "Una vez concluida la emergencia, el Equipo de Bomberos limpia y ordena el material. Luego, exhausto, regresa al cuartel. Durante el viaje, las imágenes de lo sucedido, las acciones realizadas (buenas o malas) van siendo proyectadas una a una en la mente de cada Voluntario. Comienzan a sentir el dolor de los familiares como propio. Es necesario compartir emociones y sentimientos.Es unánime la idea sostenida por los expertos de todo el mundo: para tener una adecuada protección psicológica, los Bomberos que han participado en una emergencia, especialmente en donde se han visto involucradas personas heridas y/o muertas, deben, una vez finalizado el trabajo, reunirse en privado y en un lugar tranquilo para conversar sobre lo que han vivido. Allí deberán expresar y compartir con sus compañeros las fuertes emociones que sintieron y que tuvieron que controlar: temor, pena, angustia. Allí, podrán llorar si es necesario, sabiendo que el resto de las personas los entiende y respeta, recordando que el verdadero hombre es aquel que puede sentir el dolor de otro hombre, y eso no es motivo de vergüenza para quien ha demostrado con hechos reales su entereza, valentía e integridad.En importante también que, posteriormente, el Voluntario evite conversar del asunto con personas que no hayan participado en la emergencia o que son ajenas al quehacer de Bomberos. De ellas no recibirá un apoyo significativo, y en muchos casos, dará la impresión de exagerar lo sucedido, con el fin de presumir, lo que es decepcionante e injusto.Pese a todas esas precauciones, es posible que, finalmente, un Bombero acumule tensiones que afecten su conducta. Quienes están a cargo del mando operativo deberán estar atentos para detectar oportunamente síntomas característicos de este problema: irritabilidad, cansancio, cambios en las conductas habituales, conflictos familiares, exceso en la ingestión de bebidas o en el consumo de tabaco, inapetencia, insomnio, trastornos gástricos, etc. En todos estos casos, se deberá intervenir para dar una oportuna y adecuada atención al afectado, recurriendo, si es necesario, al apoyo de profesionales.
8. Perfil del Brigadista
Todas las amenazas psicológicas descritas anteriormente permiten asegurar que no todas las personas están preparadas para integrarse a las filas de las instituciones de Respuesta a la Emergencia; Esto justifica la elección del personal de la empresa como Brigadista industrial y establece un período que el trabajador debe cumplir como aspirante a la brigada, lo que, junto con entregarle una preparación en los procedimientos adecuados y necesarios para enfrentar cualquier emergencia, permitirá al mando operativo y a los mismos compañeros de trabajo, observar la conducta que muestra durante el período de aprendizaje, pues la profesión de Bombero Industrial o Brigadista "dejó de ser una afición como lo fue en sus albores el oficio de Bombero voluntario y ha pasado a ser una auténtica profesión que exige personal idóneo y normal", en donde cada integrante de la larga fila "debe ser portador de un conjunto de características físicas y psicológicas que lo hagan apto y habiliten para tantos desafíos que tendrá que enfrentar, donde un error, por pequeño que sea, puede traer consecuencias insospechadas".
El Brigadista debe ser una persona:Optimista y estar siempre buscando "el lado bueno" a las cosas.Organizada, capaz de emplear las experiencias y conocimientos en la solución de problemas.Que acepte los procedimientos establecidos, pero que sea, a la vez, creativa, metódica, exigente y decidida.Que base sus decisiones en juicios desapasionados, impersonales y objetivos.Un buen Brigadista no es agresivo ni amante del peligro, pues, según el Psicólogo Cristian Araya Molina, quienes actúan así "son personas que se caracterizan por la habilidad para resistir y burlar normas establecidas, no poseen la capacidad de representarse el peligro en sí mismos'" lo que puede llevarlos a cometer acciones de riesgo poniendo en peligro su integridad física y la de sus compañeros. Tampoco deben ser personas inestables emocionalmente, característica que incide en la producción de accidentes "El sujeto alterado emocionalmente ve la realidad con un prisma diferente; donde existe riesgo, aprecia seguridad y viceversa, debido a los núcleos autodestructivos de su personalidad".El brigadista, no sólo debe tener las características antes descritas: creatividad, optimismo, ecuanimidad, confiabilidad, inteligencia, además de empatia o capacidad para ponerse en el lugar de otro, motivación, prudencia, etc., sino también una capacitación tal que le permita aplicar con conocimiento y sabiduría los diversos procedimientos que le demanda su trabajo: "La complejidad de los procesos productivos actuales requiere de personal altamente capacitado para enfrentar satisfactoriamente cualquier situación de emergencia, sea natural o provocada por el hombre".
Bibliografía:
1. Araya Molina, Cristian.Psicoprevención y Psicología de la emergencia Office Center Ltda., Valparaíso, 1999, 7a edición.
2. Cortes C. Marcelo, Oneto G. Piero, Sherrington R. AlfredoPerfil Psicológico de Bomberos Rescatistas pertenecientes a Cuerpos de Bomberos de la V Región. Tesis para optar al grado de Licenciado en Psicología y título de Psicólogo Universidad Católica de Valparaíso.
3. María Fernanda Acevedo G.Estrategias de afrontamiento y factores psicológicos presentes en Bomberos Voluntarios de la Región Metropolitana abocados a la tarea de Rescate vehicular Tesis para optar al título de Psicólogo Universidad Central de Chile, 2001.
4. Curso Operador de Rescate Vehicular Material de Referencia Lección N° 4 Academia Nacional de Bomberos, Chile, 1999.

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